Ponencia presentada en las Jornadas internacionales de Arte
Rupestre. Salta, 1 y 2 de octubre de 1997
Cuando empezamos a buscar y encontrar Arte Rupestre en la
región del Río San Juan del oro noté que, mientras seguíamos
los caminos carreteros precarios, en ciertas partes había
gran cantidad de grabados cerca del camino y luego por largos
trechos no encontramos grabados, no obstante que había rocas
adecuadas. Investigando, noté que los caminos actuales a veces
seguían las antiguas rutas precoloniales. Forman toda una
red entre la cordillera hasta el Chaco. Así encontramos la
continuidad de los grabados. Son los mismos caminos, que en
gran parte utilizaban los llaneros o Tatas o comerciantes
indígenas, que en los meses de invierno llegaban de San Cristóbal
- Salar de Uyuni- con sus llamas para comercializar sus productos.
O sea que había una relación directa entre caminos precoloniales,
grabados y la ruta de los Tatas. El principal producto de
intercambio de los Tatas es la Sal, que recogen del salar
de Uyuni, tal como se hacia con la sal en Asia, Arfrica y
antes en Europa, donde se transportaba por la correspondientes
"Rutas de la Sal", en Asia con los Jaks, en Africa con los
Camellos y en Europa por carreteras y ríos, y en Sudamérica
tenemos a los Tatas con sus llamas. Por este motivo le di
a estas rutas el nombre de "Ruta de la Sal".
Los Tatas se dedican a este oficio desde hace cientos, tal
vez miles de años. En los meses de invierno, cuando la región
fría y seca no les brinda sustento, marchan con sus llamas
en las 4 direcciones del viento. Llegaban hasta Perú, Chile,
Argentina, y por supuesto Bolivia en la parte del altiplano
y valles. No hace muchos años atrás se podía verlos caminar
por las antiguas rutas, pero debido a la competencia de los
camiones y ferrocarriles se están perdiendo. También a Tarija
llegan cada año menos. Pero dejaron sus huellas a lo largo
de sus caminos.
Evidentemente debe tratarse de un legado
de los llameros o Tatas, cuando vemos los grabados y dibujos
precisamente a lo largo de estas sendas y estas obras muestran
dibujos relacionados con los Tatas, o sea en primer lugar
las Llamas. Las hay grandes o diminutas, antiguas o mas
recientes, pintadas o grabados, superficiales o tallados
con mucho cuidado, en grupos o solos, en fila, sujetados
una a la otra con una cuerda y un antropomorfo por delante
que los conduce, trazados con líneas delgadas o gruesas,
panzonas como preñadas, con carga, con cría o estilizadas.
En segundo lugar están los antropomorfos
en diversas formas y tamaños mayormente acompañados por
llamas, ya sea la representación típica, de frente, con
brazos y piernas abiertas. Hay muchas representaciones de
hombres mas especiales, seguramente jefes, caciques o guerreros
con atuendos en la cabeza, espalda y cadera. En las manos
suelen llevar un palo largo, a veces muy largo, que en la
punta lleva algo semejante a un hacha. Este puede ser de
filo curvo o triangular y puntiagudo, en la parte superior
delantera lleva casi siempre un adorno en forma de espiral.
Sin duda se trata de personajes de importancia, ya que en
ciertas representaciones parecen tener privilegios especiales.
También la forma como se representa la cabeza parece tener
un determinado significado. Antropomorfos "sencillos" y
mujeres parecen tener la cabeza redonda. Mas importante
parecen ser los que tienen la cabeza en forma de triángulo,
y los guerreros o caciques tienen la cabeza ancha, como
un sombrero de ala ancha. Además llevan adornos cefálicos.
Bailarines y músicos generalmente llevan largas plumas arqueadas
en la cabeza. Estos van mayormente acompañados por parejas
que se divierten haciendo el amor.
Hay una forma de cara que se repite a lo
largo de la Ruta : en la parte de arriba (la frente) con
un corte ondulado o triangular hacia abajo. También se ven
caras, cabezas o máscaras que difieren según la región,
pero todas tienen en común la expresión de complacencia
o sonrisa.
Otra representación típica para el "Camino
de la Sal" son los demás Zoomorfos que habitan en la región,
como Vizcachas, Flamencos, ¥andúes, pumas estilizados y
una especie de Tortuga o Quirquincho con largas patas y
cola, que ya no existe en la región. Encontramos representaciones
de Serpientes en infinidad de tamaños y formas, pero llama
la atención la representación de Serpientes con una cabeza
en cada extremos y la cabeza tiene la forma de una llama
y en algunos casos lleva además un brazo con mano tripartita.
Por otra parte hay un cierto tipo de figuras
geométricas, curvilíneas y otras cuyo significado desconocemos.
Figuras en forma de keros con el borde interior formado
por triangulos como dientes de sierra. Los triangulos se
repiten a lo largo de líneas rectas, curvas o como partes
de figuras estilizadas. Otras figuras geométricas decoradas
con mucho esmero, líneas que forman conjuntos de rectángulos
o trapecios. Hay una variedad de cruces ya sea individuales
o en filas de hasta 6 piezas, formados por triangulos y
otros rectángulos. Naturalmente se encuentran también los
dibujos típicos que se encuentran en todo el mundo, como
círculos sencillos, dobles y triples, espirales sencillas
y dobles y cúpulas.
Otro tipo de representaciones son pies y
algunas manos en variado tamaño. Algunos pies se caracterizan
por tener un dedo en forma de espiral.
Combinado con estos grabados hay otros motivos
que parecen ser de carácter "local" ya que se limitan a
ciertos lugares y no se repiten frecuentemente en otras
partes. Deben haber sido hechos por los habitantes del lugar,
que tenían sus propios estilo, pero que compartían las mismas
rocas con los Tatas. También hay mucha diferencia de edad
entre los grabados, pero hay grabados típicos para los tatas
entre los muy antiguos como también entre los mas recientes.
Parece que con la colonia se produjo un estancamiento
en los grabados. Hay muy poco arte colonial y en la región
casi no hay tradiciones propias y antiguas. Debe ser porque
la región fue despoblada para llevar la gente a las minas
de Potosí, produciéndose un abandono de población y tradiciones.
Solo los Tatas seguían pasando por la región lo que explica,
que la mayoría de los grabados menos antiguos, de color
mas claro, con poca pátina, son llamas y antropomorfos.
También, aunque en menor escala, seguramente
debido a la falta de lugares adecuados, hay pinturas, mayormente
en diferentes tonalidades desde rojo claro anaranjado hasta
rojo guindo oscuro, pero también negro, ocre, blanco y café.
Parece que el Río san Juan del Oro fue el
lugar donde había el mayor intercambio comercial y cultural
ya que el río formaba la frontera entre la cultura Quechua
y otros pueblos. En los motivos que encontramos se puede
ver que no se trataba de un lugar de conflictos porque no
encontramos escenas de enfrentamientos como en otros lugares.
En el Valle de Tarija encontramos hasta hoy un solo lugar
en pintura blanca donde parece que un antropomorfo tiene
un pie sobre otro que parece que fue vencido y está acostado
sobre el suelo.
A partir del Valle de Tarija y en dirección
al este, al Chaco hay menos huellas de los tatas y aparecen
otros estilos y técnicas de grabados y pinturas.
Todos los grabados están sobre roca arenisca
amarillenta o blanquecina con patina roja o negra azulada.
Sobre esta superficie resaltan bien la mayoría de los grabados.
No hay preferencia sobre la dirección o posición de los
grabados, mas bien parece que solo ha interesado tener una
roca con superficie adecuada y de buena calidad. Muchas
rocas no fueron grabadas en el actual lugar, sino parecen
haber sido lanzados desde lo alto de la peña, ya que la
orientación de los grabados es arbitraria, variando y a
veces en lugares actualmente inaccesibles con alguna herramienta
de percusión. En la región del río San Juan del oro en casi
ninguna parte se encuentran rocas grabadas en lo alto de
la peña desde donde se pudo haber despeñado la roca grabada.
Tal vez fuera intencional que se grabaran las rocas en lo
alto para luego hacerlos rodar como un dado para echar la
suerte. No así en el valle de Tarija, los grabados se encuentran
mayormente en lo mas alto de las montañas.
Debido al tiempo seco desértico, con pocas
heladas, la conservación es buena y hay pocas huellas de
grabados del tiempo de la colonia, poco vandalismo, seguramente
por lo apartado de la región, y hay poca superposición de
grabados, no obstante la gran cantidad y la evidente diferencia
de edad y estilos de estos.
Como pudieron apreciar los pobladores de
la región del Río San Juan del Oro y Tarija, fueron ya desde
antes de la Colonia un pueblo amable y sonriente, y no como
se dice ahora que es la herencia de los Españoles Andaluces.
Tarija fue siempre la capital de la sonrisa.
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Redacción y compaginación :
Christian Vitry
E-Mail: vitrychf@unsa.edu.ar